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Liceo Jubilar Juan Pablo II

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Lucho Ferrés, Seminarista y Coordinador del Grupo Misionero del Liceo Jubilar nos cuenta su experiencia con los alumnos del Taller de Sacramentos.

El pasado miércoles 31 de agosto tuvimos la inmensa alegría de celebrar, en el Liceo Jubilar, 10 bautismos y 40 primeras comuniones de integrantes del Grupo Misionero del liceo. En el grupo participan alrededor de 70 chicos, en su mayoría de ciclo básico, y también exalumnos.

Comenzamos con el Grupo Misionero en 2015 junto al Gordo, Juan Andrés Verde, quien hace del grupo misionero una experiencia con la que los chicos se comprometen y disfrutan un montón. Nuestra propuesta ha sido siempre compartir la alegría de nuestra fe y de nuestra amistad con Jesús, la que descubrimos como el regalo más grande y más valioso que recibimos y que podemos compartir con los chicos del Liceo Jubilar.

En este tiempo hemos ido haciendo un proceso muy lindo, a través de encuentros semanales cargados de anécdotas, canciones, charlas, momentos de oración y de escucha de la Palabra de Dios. Tampoco han faltado películas, salidas a la Gruta de Lourdes donde rezamos y compartimos un rato más distendido y divertido, así como momentos de servicio, como cuando hace pocos meses hicimos bloques para mandar a las familias en Dolores.

Los dos momentos más grandes del año para el Grupo Misionero, son la celebración de los sacramentos del bautismo y la comunión, y la misión.

El año pasado fuimos a misionar a Mariscala, acontecimiento que nos estamos preparando para repetir y que realmente es muy esperado por los chicos, ya que disfrutaron mucho y fue para ellos una experiencia muy importante y enriquecedora.

La celebración de los bautismos y comuniones de este año fue para todos una celebración preciosa y muy emotiva. Destacando la participación de referentes, profesores, voluntarios, compañeros del liceo y de otras instituciones, y de las familias de los chicos. Realmente celebramos como familia y disfrutamos mucho. También destacamos el compromiso y la emoción con la que los chicos dieron estos pasos, con los que se acercan y fortalecen cada vez más su amistad con Jesús. Para nosotros, junto al Gordo, fue una inmensa alegría compartir con ellos esta celebración. Son frutos de este caminito que nos hacen muy felices, especialmente por ellos, porque sabemos que con Jesús reciben esa alegría y esa paz que solo Jesús puede dar, y que es importantísima para que ellos sean felices.

Con presencia de distintos liceos los alumnos de 3er año mostraron sus proyectos a puertas abiertas.

El Día de la Ciencia es un proyecto que tuvo su primera edición el año pasado y este año se repitió la última semana de octubre. El objetivo es mostrar el fruto del trabajo en ciencias dentro del Liceo para el cual los alumnos deben exponer, demostrando solvencia conceptual y habilidades orales.

Se trabaja en proyectos por centros de interés y cada proyecto involucra entre diez y catorce alumnos. En esta edición se presentaron siete proyectos en salones diferentes. Cada clase era una base.

  1. Química (“Quimi-activos”): construcción de “ciudades de cristal” mediante cristalización de minerales
  2. Biología y Educación Física: circuito de resistencia, uso de sensores para medir diversas variables que construyen un indicador de entrenamiento físico.
  3. Física y Matemática (“Alquimia”): Bobina de Tesla, péndulo, magia (números binarios, conteo, topología)
  4. Biología y Geografía (“Diseños naturales”): diseños con diversos elementos naturales (arena, musgo, plantas, carbón, etc.)
  5. Informática y robótica: diversos robots, realidad aumentada, realidad virtual, modelado e impresión 3D, audiovisuales, programación, videojuegos, códigos QR, hologramas.

6. Alumnos del Bachillerato Ánima fabricaron casas inteligentes y muestras de electromagnetismo.

7. Liceo Impulso presentó muestras de reciclaje, modelos celulares, cohetes, y color arte.

La muestra fue recorrida en turnos por alumnos y familiares del Jubilar pero también se invitaron a las siguientes instituciones: Centro Nueva Vida, Liceo Juan Zorrilla de San Martín (Maristas), Liceo Pastorino, Obra Banneau, Liceo Nº 73, Instituto Educativo Santa Elena, Liceo Impulso, Liceo Sagrada Familia, Liceo Regina Martyrum y Centro CADI.

En los intervalos se sirvió un pequeño refrigerio mientras se disfrutaron espectáculos artísticos a cargo de alumnos del Liceo Jubilar.

El subdirector académico Pablo Ferrari recibió a los visitantes y explicó que no es solo una muestra sino que el Día de Ciencia es una instancia de aprendizaje más.

Al realizar la recorrida nos encontramos con varios ex alumnos del Jubilar, entre ellos Luz, quien actualmente asiste al Liceo Regina. Luz siempre supo que quería estudiar medicina y continúa esforzándose para ello.  Entre los proyectos Luz destacó el de la prueba de resistencia de educación física, así como el fuego de colores en química.

Los proyectos presentados fueron muy variados, desde el experimento denominado “pasta de dientes de elefante”, una colonia de hormigas (sin la reina ya que continúan en su búsqueda), un graffity de musgo, un videojuego de rugby, magia com cartas, una maqueta de robots de legos, el péndulo Newton, péndulo de pintura, un estanque, terriarios, modelos diseñados e impresis en 3D.

Todos los alumnos de 3er año deben anotarse en alguna temática obligatoriamente. Sin embargo alumnos de primero y segundo se sumaron voluntariamente.

El Día de Ciencia ya es un clásico y es de las jornadas más esperadas en el Liceo, principalmente por los alumnos de tercero, los verdaderos anfitriones.

El profesor de Informática Daniel Karvelis expresó que se vivió una jornada con nuevas experiencias y nuevos gurises con perfiles bien diferentes a los del año pasado. “El año pasado  fue una muestra más electrónica y este año fue por el lado de hologramas, realidad aumentada y 3D”. Las experiencias continúan ya que en noviembre los alumnos participarán de las Olimpíadas de videojuegos y de una competencia internacional de Robótica. Asimismo el Liceo será sede por primera vez de la 17a muestra de Roboteca que desde los inicios organiza el Liceo Integral.

Según Martín, profesor de Geografía, el día de la Ciencia fue un “éxito rotundo” y destacó la organización y el nivel de compromiso de los alumnos. Para el próximo año ya estudia la posibilidad de que Informática y Ciencias Naturales se unan para trabajar los relieves del Uruguay en 3D.

El sábado 19 de noviembre, por segundo año consecutivo se realizó el encuentro de exalumnos, en esta ocasión, de la generación 2008. El objetivo es celebrar el reencuentro de cada generación que pasó por el Jubilar, con actividades, juegos, almuerzos y sorpresas. De este modo nuestros exalumnos pueden rememorar y compartir vivencias, luego de 6 años de egresados del Ciclo Básico del Jubilar.

Desde el espacio de exalumnos, Leandro González, fue el encargado de contactarse con cada uno de dicha generación, invitándolos a participar del encuentro, así como también se invitó a docentes y referentes de la época. El foco de este encuentro fue el encontrarse, jugar juntos y recordar momentos mediante diferentes dinámicas de fotos.

Sobre las 11.30 de la mañana empezaron a llegar los 17 egresados quienes arribaron con mucho entusiasmo y motivación, ya que varios no habían vuelto al Liceo desde su graduación y la ilusión de reencontrase con sus compañeros estaba presente. La reunión duró hasta las 16hs, y durante la jornada se realizaron actividades recreativas, hubo un recorrido por el liceo para mostrar los cambios y se compartieron anécdotas y un rico almuerzo. El encuentro finalizó con un momento emblemático que es el Jubi de Oro, la clásica entrega de estatuillas para cada generación de egresados.

“Es una actividad muy linda de preparar porque tiene ese sabor de encontrarse con el pasado y con quienes hicieron historia y dejaron huella en el Jubilar”, cuenta Matías Folgar, Coordinador del área de exalumnos.

Corría el año 2008, el equipo de rugby recién había empezado a dar sus primeros pasos, cuando Alfonso Pretto, “Sapo” para los amigos, decide acercarse al Jubilar a través de Gonzalo Aemilius, padre de su grupo de confirmación y comenzar su viaje.

En un principio, su Liceo le solicitó que tenía que involucrarse con trabajo social, y  como era jugador del Carrasco Polo desde hace años y le apasionaba el deporte, le pareció una buena forma de cumplir.

Sin embargo, la realidad con la que se encontró fue muy distinta a la de su Club. Se encontró con un equipo que apostaba mucho a futuro, que quería salir adelante,  y que hacía todo con mucha alegría y seriedad. “Me motivó mucho.  Se valoraba mucho lo que se tenía, los chicos valoraban el tiempo que le dedicaba la gente que daba las practicas, lo hacían con la máxima energía, eran muy agradecidos con lo poco que se les daba.”

Con el tiempo, Alfonso fue cada vez más “Sapo”, y lo que comenzó siendo una obligación terminó transformándose en una vocación, de enseñar, de transmitir todo lo que se podía a esos chicos que tenían tantas ganas de progresar.

Su mayor reto como entrenador fue hacer que el equipo juegue partidos constantemente, que se diviertan con el rugby  puedan estar a nivel competitivo. Generar momentos para compartir, acompañados por la familia  amigos, disfrutando del esfuerzo que requiere el deporte y viendo los frutos que puede lograr el sacrificio hecho.

A pesar de enseñar el deporte a los chicos, estos le enseñaron otras cosas. “Aprendí a ser agradecido, no con palabras sino con hechos, con una actitud positiva en los entrenamientos, con dar el máximo” dice “Sapo”. Aunque siempre estaban en desventaja, en materiales, experiencia, año a año fueron creciendo y acortando la brecha.

Hoy el Sapo está preparando otro viaje, hacia Camerún a trabajar como voluntario para JRS, una organización jesuita que trabaja con campamentos de refugiados. Sobre que es lo que mas va a extrañar, nos dice: “Del rugby, todo. Pero lo más importante, de esa comunión de familia que significa el Liceo Jubilar, de enterarse de los progresos de cada área, la alegría del esfuerzo y de los resultados que logran los chicos”

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El pasado sábado 26 de Noviembre, voluntarios del BBVA llegaron temprano a nuestro Liceo con el fin de colaborar con nuestros alumnos de primer año, quienes dedicaron una mañana a trabajar en el emprendimiento de nuestros ex alumnos. JubiPecan es la empresa que los ex alumnos formaron a principio de año, gracias a una gran donación de nueces pecan que hemos recibido. El emprendimiento consiste en vender las nueces ya sea a granel, o ya peladas con el fin de sustentar gastos del área. Los ex alumnos se encargan de seleccionar aquellas nueces para la venta, y de pelarlas y embolsarlas para vender el producto final.

La jornada duró toda la mañana, y nuestros alumnos junto con los voluntarios se dividieron en diferentes equipos, para una mayor productividad del trabajo. Mientras algunos cortaban la arpillera, otros estampaban el logo del Jubilar con un stencil aportado por La Casa de la Serigrafía, luego se cosían para armar bolsas de dos tamaños diferentes. Otro equipo era el encargado de seleccionar las buenas nueces y limpiarlas, para que el producto final sea óptimo. Una vez seleccionadas, se embolsaban las pecan y se pesaban, para luego finalizar el proceso con el cerrado de bolsa y colocación de la etiqueta.

Los alumnos pasaron una jornada muy entusiasmados donde aprendieron diferentes tareas como la de coser y estampar, y gracias a un gran trabajo de equipo se pudieron concretar varias bolsas de 1k y de 250gr de nueces pecan, las cuales nuestros ex alumnos podrán vender y recaudar fondos para su área.

La jornada finalizó con una merienda compartida donde se le agradeció a todos los voluntarios que participaron de este gran día productivo.

El pasado jueves 17 de noviembre, en el salón parroquial de la Iglesia de San Juan Bautista se realizó el encuentro de voluntarios del Liceo Jubilar. Participaron alrededor de 45 personas que durante el año han colaborado en distintas actividades como brindar talleres a los chicos durante las tardes o servir el almuerzo.

El tema central fue el viaje, este 2016 que se transitó, por lo cual, al entrar al salón, los voluntarios fueron recibidos por azafatos, que integran el equipo técnico de Jubiairlines. Como en toda viaje, estos debieron rellenar un formulario de visa, con datos más formales como su nombre, numero de documento y otros no tanto, como la forma en que prefiere las tostadas en el desayuno.

Los voluntarios armaron tres grandes grupos de viaje y la jornada se dividió en cuatro grandes momentos, en los que se desarrollaron distintas consignas.

En primer lugar, la turbulencia. A partir de un video y una pequeña actuación de parte de Jubiairlines, los voluntarios debían identificar aquellas situaciones en donde sintieron un sacudón, pero pudieron salir adelante.

Luego, debieron compartir los amaneceres, aquellas cosas que los deslumbraron  asombraron, a través de palabras pero también mediante un registro grafico en un paleógrafo, pintando o escribiendo frases.

En tercer lugar, en todo viaje tenemos un compañero de asiento, que nos acompaña durante el trayecto. En este punto se torna muy importante el trabajo en equipo  la comunicación, para poder disfrutar de la aventura.

Por último, siempre encontramos ese momento de admirar el paisaje, de mirar desde arriba y guardar aquellos momentos en la memoria. Para esto, los voluntarios tuvieron que representar distintas situaciones, desde dos chicos barriendo después de un taller hasta un encuentro deportivo, disfrazándose con el uniforme del Jubilar y actuando.

Como cierre, el Liceo Jubilar elaboró un video con imágenes de las distintas actividades y mensajes de agradecimiento de parte de los chicos, ya que es gracias al trabajo de los voluntarios, que el Liceo puede brindar el gran número de actividades que brinda.

El objetivo de la jornada fue encontrarse todos los voluntarios y compartir momentos y experiencias, nutrirse del otro e invitarlos a seguir participando como parte fundamental del funcionamiento del Jubilar.

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